Pandemia con videollamadas

La pandemia COVID-19 ha motivado el uso generalizado de videollamadas o videoconferencias, tanto en entornos profesionales como académicos. Ya no se trata de una comunicación informal entre dos familiares o amigos por WhatsApp o Skype. Actualmente se ha convertido en un nuevo método de reuniones o entrevistas a través de Google Meet o la recientemente popular aplicación Zoom.
 
Según estudios sociólogos, esta modalidad de comunicación ha venido para quedarse, incluso cuando termine la pandemia. De hecho, la situación actual ha acelerado los hábitos digitales que se preveían para las próximas décadas. Así que conviene entender cuanto antes la importancia de usar con profesionalidad esta herramienta, para transmitir la misma seriedad que en persona.
 
A nivel de oratoria, debemos ser muy cuidadosos para que la comunicación online sea lo más fluida posible, y acercarnos así a la sensación de comunicación presencial.
Videollamada entre dos personas

Recomendaciones para el sonido:

Para empezar, lo más recomendable es usar auriculares, ya que reducen el ruido y sobre todo la retroalimentación del sonido, cuyo eco es lo más molesto en las videollamadas. Si además disponemos de un micrófono periférico que podamos acercar a nuestra boca, la claridad de nuestra voz será mayor. Un buen recurso son los típicos audífonos de smartphone, que llevan su micrófono incorporado.
 
En el caso de no usar un micrófono de solapa o similar, que podamos sujetar cerca de nuestra boca, debemos tener la precaución de no alejarnos de él. Por ejemplo, si tenemos un micrófono de sobremesa sujeto mediante peana, debemos procurar orientar nuestra boca correctamente en todo momento, como cuando bebemos agua de una fuente. Si movemos mucho la cabeza o miramos a otro lado del micrófono, generamos eco e ilegibilidad, que sumado al buffer de la conexión, hace que podamos perder información vital.

Recomendaciones para la imagen:

Es importante mostrar atención a la cámara aunque no estemos interviniendo. El contacto visual es fundamental y en nuestras comunicaciones telemáticas no puede ser menos. Para facilitarlo, debemos colocar nuestra cámara a la altura de nuestros ojos. Si estamos usando una webcam integrada a la pantalla de nuestro ordenador, conviene elevarlo usando una base para ganar altura, incluso con libros o cajas debajo. Así tendremos mejor perspectiva, menos mentón y nuestro contacto visual resultará más agradable.
 
Por último, si estamos usando un teléfono móvil, debemos apoyarlo en un lugar fijo, tanto para tener mayor estabilidad en nuestra imagen como para tener libertad de movimientos en ambas manos, así también podemos enriquecer nuestro mensaje con la comunicación no verbal que aportan los gestos, como solemos hacer en persona. En ese sentido, la distancia ideal de la cámara debe ser aquella en la que casi la tocamos si estiramos completamente el brazo y la mano desde nuestra posición.

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